Entrevista a José Mujica y Lucía Topolansky
Interview with José Mujica and Lucia Topolansky
MSc. Julián Gutiérrez Marín I, Lic. Annalie Rueda II
I Universidad de La Habana, Cuba
II Editora del blog Cuba en Resumen, Cuba
No hay que hacer un extenso preámbulo para presentar a José Mujica y Lucia Topolanski. Su manera de hacer y asumir la política luego de haber combatido una férrea dictadura y ocupar los máximos cargos de su país son ejemplo en todo el mundo. Aprovechando la visita de ambos por La Habana a inicios del 2016, realizamos una entrevista a estos dos carismáticos personajes cuyo objetivo fundamental fue conversar sobre los temas de la integración regional, el consumismo, el individualismo y otras preocupaciones en momentos donde la globalización sigue acechando el planeta.
JGM: El
objetivo fundamental de esta entrevista tiene que ver con la integración
latinoamericana, en momentos donde existe una ofensiva neoliberal que busca
instaurar nuevamente el conservadurismo, y con ello volver a las medidas que
llevaron a la región a un colapso y la absoluta dependencia.
Pepe, vamos a entrar en materia. Yo quería preguntarle inicialmente por
una formulación que en algún momento hiciera Lula, y tiene que
ver con la necesidad de articular una teoría de la integración
latinoamericana. Muchos investiga-dores demandamos un paradigma propio para
resolver los fenómenos que se presentan en nuestra región. ¿Desde
su visión cómo podríamos ver una teoría latinoamericana
y caribeña de la integración?
JM: Yo pienso que la integración necesita en primer término
mucha voluntad política, porque hemos estado mucho tiempo culturalmente
y económicamente falta de nosotros mismos. Qué cosa curiosa, cada
puerto importante terminó siendo una capital. En Europa continental,
las capitales son el centro del país: Moscú, Berlín, París...
El hecho no es sólo una anécdota, es una génesis. Surgimos
la independencia en el momento a dibujar un puerto en el mercado mundial, por
lo tanto surgimos una independencia económicamente vinculada con la parte
central del mundo, pero incomunicados entre nosotros. Y eso explica este hecho
portuario
recordemos que la primera capital de Brasil estaba allá
en Bahía, la segunda fue Río de Janeiro, que Brasil es una construcción;
pero cosas de ese tipo se han prolongado en el tiempo y esa larga historia de
vivir de espaldas entre nosotros mismos ha generado un conjunto de países
que tienen a veces un discurso bolivariano, que se acuerdan de la gesta de los
libertadores, que hacen declaraciones integracionistas -y esto viene de bastante
atrás- pero que crean instituciones que después en el tiempo se
detienen y vuelven a crear otras instituciones, y después otras más,
pero lo que está fracasando es la voluntad política de tomar esto
como algo de carácter central. ¿Y por qué? Porque los gobiernos
están preocupados en quien gana las elecciones que viene, en los problemas
concretos que tiene el presidente, y del punto de vista real de la integración
nadie pierde una noche de sueño. Pienso que este es un dato objetivo
de la realidad, indirectamente operan sobre nosotros cuestiones geopolíticas
internacionales, y operan en el sentido que tal vez no les conviene a esos hombres
del poder que permanezcamos en una voz en común; por lo menos es como
lo veo.
JGM (A Lucia Topolanski): Respecto a una teoría de la integración,
¿Cómo la vería usted? ¿Cómo la concibe?
LT: Aquellos libertadores que mencionaba Pepe tenían la noción
de Patria Grande que en su tiempo no pudieron concretar. Después la dependencia
económica en relaciones comer-ciales hicieron que las relaciones entre
los países fuera muy poca. Todos mirábamos a Europa primero, a
Estados Unidos después
Eso genera esa enorme atomización
que se tuvo en el continente, sin embargo hubo algunos fenómenos, algunos
para bien y otros para mal, algunos fenómenos de carácter continental,
ideas que circularon, se pueden rastrear cartas de políticos y personas
importantes de los países que intentaron coordinar, pero no pasaban de
eso, de coordinación. Y después las coordinaciones siniestras
fueron la de los militares, con los golpes de Estado. Todo eso lo vivimos
Cuando en Uruguay se genera con Brasil, Argentina y Paraguay el Mercosur, lo
plantean simplemente como un acuerdo comercial y aduanero, no lo plantean como
una integración de Pueblos, ni de culturas, ni de civilizaciones, de
educación; lo plantean como una cuestión económica nomás.
JM: Y comercial
LT: Sí, comercial, claro. No sé cómo fue en otros
países pero en Uruguay tuvo sus buenas discusiones. Por ejemplo los plantadores
de uva que hacían vino, los bodegueros temían integrarse porque
era difícil competir con el vino mendocino, del cordobés, decían
"morimos". En cierto sentido, la integración fue positiva porque
los obligó para sobrevivir a mejorar; pero la integración no pasó
de ese hecho comercial. Después hubo un momento en que muchos decían
ya fue eso, es decir, no se desarmó el Mercosur pero estaba ahí,
medio muerto; su normativa no tendía a resolver problemas, no entusiasmaba
a la gente. Los Pueblos en nuestros países no peleaban por esa integración,
al contrario, había temor con la libre circulación por ejemplo
de operarios, profesionales de la competencia. En un país tan pequeño
como Uruguay decían "no, no abran la frontera porque se va a llenar
de arquitectos, de médicos, de maestros
". Es decir, primaba
siempre lo nacional, pero eso tuvo ciertos cambios con el advenimiento de otro
tipo de gobiernos, tampoco se pudo resolver una integración plena, de
real circulación por cuestiones nacionales que se anteponían.
JGM: y a 10 años de la derrota del ALCA, ¿Qué enseñanzas
nos deja ese episodio ahora en tiempos de diferentes cumbres?
JM: Yo no creo en las Cumbres ni la caterva de fotos ni en todo eso.
Creo que una elemental teoría de la integración tendría
que partir estableciendo varios capítulos. El primer capítulo:
"Las características actuales del mundo", a donde va, lo que
pudo parecer una enorme presión mundial para el libre comercio, no ha
hecho otra cosa que recoger un profundo fracaso, porque el mundo está
lleno de tratados de libre comercio _más de 300 y más firmados
y otros tantos en discusión_. Si hay tanto tratado de libre comercio
es señal de que no hay libre comercio. Creo que eso fracasó; lo
que está en el horizonte es la gestación parcial de grandes acuerdos
de carácter comercial que aseguren las grandes unidades de cierto intercambio,
algunos proyectos muy avanzados como la CEE -que va más allá de
lo comercial-, otros impulsados por Estados Unidos y también por otros
países industrializados, que suponen eventuales tratados que abarquen
por un lado el Atlántico, por el otro lado una parte del Pacífico,
unos y otros tienen un signo común por ahora: uno no sabe si son tratados
de intenciones de comercio o intenciones de frenar la competitividad de China
y eventualmente la de la India. Me da la impresión, porque si China y
la India quedan afuera, naturalmente es demasiado grande
cuando creo un
bloque, estoy creando un antibloque, es de cajón. Nada de eso está
totalmente concretado, todo eso está ahí en tela de juicio, pero
hay movilidad hacia eso. No se puede hacer una teoría si no se tiene
en cuenta en un mundo interconectado, sin conocer cómo funciona el mundo;
porque lo segundo, supone que las decisiones más importantes desde el
punto de vista nacional que se toman en los países, tienen que estar
a la luz de la conveniencia -o no conveniencia- de una política que persigue
el horizonte de la integración, y eso es lo que menos pasa. No se trata
de perder la independencia, se trata de ir procesando gestualidades que de alguna
forma ayuden a converger, que es otra cosa. Voy a poner un ejemplo -porque pasó-
con todo derecho del uso de su soberanía, la Argentina se aferró
en el período kirchnerista a un proyecto nacional
JGM: Las papeleras
JM: No
las papeleras es lo de menos, se cerró a la relación
económica más abierta, no ya con el mundo, con los vecinos.
LT: Con Brasil sobre todo
JM: Con políticas de integración a través del Mercosur.
Eso es válido desde el punto de vista de la Argentina, pero para una
política de integración no sirve, es inútil. Ahora si tenemos
política fiscal, si tenemos políticas monetarias y apuntamos para
cualquier lado y no tenemos en cuenta las políticas que hacen los vecinos
nos vamos a integrar en el año del golero. Ahora, el otro capítulo
es la lucha por integrar economías complementarias, pensadas, calculadas
y construidas
y cuando digo economías me refiero también
a un hecho que a la larga puede ser determinante: la inteligencia y la universidad,
patrones comunes en materia de investigación, coparticipación
en la investigación y entender que los logros universitarios no deben
ser de un país, deben ser de la región. Más claro: la lucha
por integrar la inteligencia. Creo que esos son los capítulos principales
que debía tener una teoría, y apuntar ¿A qué? A
la convergencia en las medidas nacionales más importantes y a la construcción
de pasos de infraestructura complementarias y de economía complemen-taria.
Cuando digo "economía complementaria", ¿Qué quiero
decir? Las políticas de industrialización debieran de tener cosas
como la siguiente: si los chinos se quieren establecer con construcción
de autos en el Mercosur, supongamos, y parece lógico, que fabriquen los
motores y buena parte en Brasil, pero tendrán que hacer algo por la Argentina,
y nosotros -Uruguay- que somos muy pequeños, aunque sea nos tendremos
que especializar en limpiaparabrisas, que se yo, pero eso tiene que estar acordado
para ser complementario y coparticipar. Ahora, para eso tenemos que tener una
política en común. Como estamos hoy, esto que estoy diciendo es
quimérico, los chinos se van a instalar donde se les antoje, y vamos
a disputar entre nosotros. No tenemos una política de bien común
¿La podremos tener? Yo no sé, yo no soy ya responsable.
JGM: Lucía, ¿Cuál es la reflexión que nos
puede ofrecer respecto a este tema?
LT: Cuando se creó la Unasur y después la Celac, yo me
puse contenta porque al fin había un organismo donde no había
ni gallegos ni yanquis, habíamos ganado los pantalones largos; pero todavía,
si bien han servido para algunas instancias políticas, fundamentalmente
cuando desestabilizaron a Rafael Correa, o a Evo Morales, si bien han servido
en algunas instancias, no pasa de allí. Realmente esas integraciones
tienen países de todo tipo de orientaciones, ¿verdad? El día
que vi que el Presidente Piñera le entregaba la presidencia a Raúl
Castro
esa foto era impensable. El problema es que eso no logra trascender
más allá de eso, más bien que queda ahí, y no sé
si es porque la integración supone muchos años de trabajo, a la
UE le llevó bastantes años de trabajo
Está el intento
del Banco del Sur, pero es un intento que está quieto diría yo;
en Unasur se han trabajado por unos temas de defensa continental, probablemente
sea en lo que más se haya trabajado, y de algún modo por ejemplo
en la misión en Haití hubo una decisión expresa de los
países latinoamericanos, porque si se retiraba Latinoamérica entraba
el Norte y nosotros pensábamos que era peor para los haitianos; pero
de todos modos estamos empantanados también en Haití. Creo que
ahí es donde tenemos la falla
JGM: Por cierto, hablando de propuestas dentro del marco de la Unasur,
¿Que opinan del Consejo de Defensa Suramericano? ¿Es necesario
hacer tanto gasto en la región en materia de defensa?
LT: Obviamente si uno saca el costo, el valor, de la defensa y el armamento
es escandaloso, pero en el mundo y en mi país hay una polémica:
si deben haber Fuerzas Armadas o no. Algunos pensamos que mientras estemos en
este mundo capitalista vamos a tener que tener. Vimos lo que pasó en
Costa Rica, que eliminó las Fuerzas Armadas y después tuvo que
militarizar la Policía para cuidar las fronteras, porque el narcotráfico
le entró de entre las peores plagas, y para cuidar el mar tuvo que terminar
haciendo acuerdo con los portaviones norteamericanos. No sé cuál
fue el negocio
JM: Este es un tema que es muy candente. La primera inclinación
de uno es "adiós a las armas", pero adiós a las armas
nosotros, mientras los otros están armados hasta los dientes, y cada
vez tienen más. Una cosa es ser idealista y otra cosa es ser tonto. Esa
es la cuestión; pero
a ver
hay mucho paño para cortar
no sólo ahí. Las políticas fiscales, las condiciones
revisar,
ver si es posible lograr condiciones generales de afincamiento de la inversión
extranjera; no para correrlas, sino para no tener que disputar entre nosotros,
cosa que acontece frecuentemente y que nos termina haciendo mal, y si entramos
a revisar capítulo por capítulo vamos a ver que tenemos un montón
de cosas donde podemos cooperar, tener una política común -como
es el caso de los medicamentos y su fabricación- o en todo lo que se
pueda; y una política relativamente complementaria, para ayudarnos mutuamente.
Si le empezamos a dar vuelta, vamos a ver que hay terreno práctico en
pila. Pero bueno
LT: La integración trae también otros dilemas. Cuando en
forma expresa y sin argumentos el Parlamento paraguayo echó al Presidente
Lugo, nosotros discutimos en el Mercosur que hacíamos con Paraguay. ¿Y
cuál era el dilema? Si se expulsaba a Paraguay el que iba a estar castigado
era el pueblo paraguayo que no tenía ni acta ni parte, que es un pueblo
que vino de vivir una de las peores dictaduras de Sudamérica, de las
más largas, de las más sangrientas, y que todavía está
lejos de tener una institucionalidad sólida. Si no hacíamos nada,
era avalar un juicio sumario con una previa de desestabilización que
fue la muerte de esos campesinos. Entonces se buscó una fórmula
del medio, un camino del medio, y había gente que estaba inconforme;
pero no podíamos perder al Paraguay ni aceptar a quien sustituyó
a Lugo por la vía de violencia, es decir, hasta que no hubiera una elección.
Este era el dilema.
JM: Ahí triunfó la política. Jurídicamente
estábamos acorralados, pero lo que fue un problema se transformó
en una posibilidad, y la posibilidad fue que entró Venezuela al Mercosur,
que hacía seis años que estaba golpeando la puerta. Así
que de un problema sacamos una posibilidad.
JGM: Pepe, usted hablaba en Casa de las Américas de algo que tiene
que ver con una cultura libertaria.
JM: Lo que quiero señalar es que los cambios estructurales y materiales,
incluso la multiplicación de la riqueza en un país con estas economías
no necesariamente nos van a asegurar una humanidad mejor. Podrá tener
una humanidad que coma mejor, que esté mejor vestida y que en términos
generales tenga mejor habitación y todo lo que quieras, y hasta que capaz
tenga una base universitaria interesante, pero eso se aleja de la idea que teníamos
del Hombre Nuevo. Es imposible la creación de un Hombre Nuevo sin la
vertebración paciente de una cultura contestataria a la cultura capitalista.
Me parece que es el desafío. Eso puede ser discutible, yo no digo que
sea la verdad, es lo que yo hago como balance de lo que ha pasado en el mundo.
Para mí es un talón de Aquiles que nunca nos hemos puesto a discutir
deliberada-mente cuales son las características de esa cultura, por dónde
empezar y por dónde caminar. Porque es cierto, la construcción
de la cultura es un producto histórico. En ninguna parte se ha construido
una cultura conscientemente, salvo probablemente en el Reino de Esparta, salvo
en alguna vieja ciudad griega, ahí es evidente que hubo proyecto deliberado;
pero después cada Imperio que caminó -el Imperio Chino generó
en su historia aspectos incontrovertibles de una cultura peculiar-. Acá
lo que quiero llamar por cultura son ese conjunto de relaciones cuasi espontáneas
que se da la gente en su forma de vivir y en las decisiones cotidianas que toma.
No estoy hablando del plano superior de la cultura que tiene que ver con la
elaboración de arte, etc., etc. Me alejo de la música, de la poesía,
del baile, de la pintura y de todo eso. Me refiero a cultura de esas cosas que
naturalmente tendemos a hacer. Conversábamos
cualquiera se da cuenta.
Un chino viejo era distinto a un chino actual, o a un japonés, y nosotros
también. El capitalismo ha construido un modo de ser, una cierta tendencia
colectiva que se mueve por ciertas cosas comunes: la civilización de
la imagen, la necesidad de comprar en fila india permanentemente, el estar debiendo,
el vivir del crédito, el no cuestionarse eso, el contraer sucesivas costumbres
que no revisamos, el peso de una civilización mediática que nos
influye por todas partes
cada vez de tener más cantidad de horas
comprometidas que son para hacer cosas que no son para nosotros, etc. Nada de
eso lo ponemos en tela de juicio en ningún lado, ni lo revisamos. Porque
esa cultura es eso, es el se-gui-dis-mo (enfatiza) sin revisar. Es una cultura
en la forma superior de conducción que tiene una sociedad, sin imposiciones,
sin violencia, sin garrotazos, casi espontáneamente. Hay que reconocer
que esta etapa del capitalismo ha logrado un grado de domesticación de
arrear multitudes que es una eficiencia bárbara, y eso vale más
que los ejércitos en la OTAN. Bueno, no se puede cambiar eso así
como así. El problema es empezar a ponerlo en tela de juicio. Que no
lo podamos cambiar es una historia, pero que nos sigamos comiendo la pastilla
sin darnos cuenta la importancia que tiene, me parece que hay que vivir una
etapa de por lo menos darle la importancia. Hubo pensadores que trabajaron en
esto, hay muchos talentos predicando las formas ocultas de la propaganda, muchísimo
talento, muchísimos psicólogos se llenaron la vida, hay gente
que teoriza cual tiene que ser el color de un tapizado de un auto para que atraiga
hacia la marca, hay departamentos enteros, arsenales atrás de esto. Ahora
la gente no es consciente de esto, que nos manipulan. Yo no pienso que en el
capítulo de una generación se puede generar una cultura libertaria,
pero hay que empezar por poner en tela de juicio la que tenemos, hay que empezar
a poner en el banquillo de los acusados la cultura diaria y permanente que tenemos,
de ahí salen los instrumentos.
JGM: Ahí entra la ética política y la cultura política,
¿No?
JM: Claro
por eso lleva a procesos de ratificación o de
rectificación en nuestras conductas personales. Una cosa es que medominen
inconscientemente y otra cosa es que me dominen conscientemente.
AR: A partir del 17 de diciembre de 2014, con el restablecimiento de
las relaciones Cuba - Estados Unidos se crearon muchas expectativas y muchos
criterios -a favor y en contra- de este reencuentro de las relaciones. Hay tres
hechos medulares que todavía por parte de Estados Unidos no han sido
constatados. Por parte nuestra pedíamos por supuesto, la eliminación
del bloqueo en primer lugar, en segundo la consideración que se eliminara
la Ley de Ajuste Cubano que sabemos ahora todo el engranaje que hay alrededor
de esto; y como tercer punto, no por eso menos importante por lo que representa,
es el cierre de la base naval de Guantánamo. Siendo usted Presidente,
fue el primero que abogó abiertamente por su cierre, ofreciendo ayuda
para solucionar dicha situación. Pasado un tiempo y teniendo en cuenta
las expectativas no sólo del pueblo cubano, sino de las personas que
siguen de cerca este tema, al ver que finalmente no se consolida este deseo,
¿Cuál es su proyección con respecto a este tema?
JM: Bueno, yo que sé, lo que a mí me parece es que lo imposible
cuesta un poco más. Yo pensaba que los castellanos eran especia-listas
en obedecer sin cumplir, ahora yo veo un Presidente que tiene intención
pero no puede, no le dan pelota, hay cosas más fuertes que el Presidente
de los Estados Unidos en Estados Unidos. Hay una correlación de fuerzas
que le hipotecó esa decisión que él tenía -como
en otras cosas- y ahora va a depender de lo que pase políticamente dentro
de Estados Unidos. Es fácil. Eso quiere decir que esa bandera continúa
y habrá que seguir luchando. No puede haber un territorio que pertenezca
a una potencia, no debe ser
porque además constituye una amenaza
permanente que está ahí, y creo que en el mundo de hoy con la
superioridad militar que tiene Estados Unidos en todos los frentes, eso es más
simbólico que efectivo; porque nos coloca un portaaviones en cualquier
lado y nos revientan a bombazos cuando quieren, sin hablar de otras cosas. Pero
lo que vale para Guantánamo vale para otros lugares en el mundo. Es todavía
los retazos del colonialismo que quedan por todos lados
AR: Y siendo usted Presidente, en varias de sus intervenciones comentaba
que estábamos pasando por una etapa de verdadera vergüenza para
la Humanidad. Imagino yo, imaginan muchas de las personas con las que he compartido
su comentario, se refería en gran medida a las intervenciones injerencistas
de las grandes potencias -en el caso de Latinoamérica por Estados Unidos-.
¿Cree usted que en el tiempo que le queda de mandato a Obama, pueda él
en algún sentido resarcir o cerrar este ciclo?
JM: No
! Pienso yo que alguna medida más va a tomar y hasta
donde le permiten sus potestades, pero revertir ese largo proceso de momento
no. No hay un Estados Unidos, hay varios. Es un grave error poner todo dentro
de una misma bolsa. Hay que buscar aliados dentro de Estados Unidos para el
cambio de política. Una parte de esos aliados pueden estar en las bases
universitarias, no todo es imperialismo. No, no
también hay pueblo
y hay contradicciones. Si nosotros caemos en eso de que todo es negativo, estamos
fritos. Es probable que los que ganaron la guerra de Vietnam fueron los luchadores
adentro de Estados Unidos
Entonces nosotros no podemos divorciarnos de
eso, tenemos que hablar, insistir. Es cierto que parte de Estados Unidos está
en campaña electoral, pero no todos, no todos son enemigos, hay aliados
potenciales.
AR: ¿Podría compartirnos que le inspira en primer lugar
la obra de Martí, del inolvidable Hugo Chávez, y por supuesto
de Fidel?
JM: Bueno, Martí es un precursor de los tiempos modernos, es como
una etapa intermedia entre el desafío actual y los viejos libertadores;
y tuvo la evidencia de moverse políticamente, intelectualmente, para
construir no sólo la independencia de Cuba, sino que vio que su independencia
era un paso necesario e imprescindible para que la injerencia norteamericana
no se desbordara hacia el Caribe y eventualmente a otras partes de América.
Le tocó vivir una etapa del intervencionismo en la puerta, esa etapa
de dirección por posesión territorial descarada de la política
norteamericana. Él vio lo que pasó en Hawái, él
vio los intentos de la compra que le hizo Estados Unidos reiteradamente a España,
y en fin. Había intelectuales dentro de Estados Unidos que pregonaban
abiertamente la anexión, y había en Cuba también corrientes
favorables. Quiere decir que él tuvo que lidiar con todo eso y tuvo la
claridad política de, por un lado, buscar bombardeo con ideas -creo que
no escribía en vano para varios periódicos de América Latina-
tuvo relación con la gente más abierta de la Cancillería,
no se olvidó de México, trató de establecer lazos en determinados
momentos con una Argentina que tenía a Inglaterra tácitamente
de aliado, pensó en la política. Quiere decir que manejó
una actitud global, siendo muy sensible, notoriamente sensible, siendo un liberal,
por su profundidad y su sentir hacia el mundo joven y postergado de América
cuando plantea la formación de su partido revolucionario trata de englobar
todo lo que puede para la batalla que tiene que dar. Yo creo que el estudio
permanente de la trayectoria, de las preocupa-ciones, de los ires y venires
infatigables de este hombre, no tiene sólo valor de juicio histórico,
es una lección viva de vida política -en el sentido positivo-.
Creo que los jóvenes pueden aprender las tortuosidades y las dificultades
que muchas veces impone la política real cuando se quieren lograr objetivos
trascendentes, y entre otras cosas, tuvo que lidiar con la unidad y lidiar con
jefes militares que tenían su personalidad; pero que sabía que
los necesitaba
porque la guerra no es para aficionados, la guerra también
requiere oficio y no podía renunciar a quienes tenían formación
al respecto. Todo ese trabajo debe estar lleno de placeres y de amarguras, y
sin embargo lo pudo sobrellevar en alguna medida. Su muerte a uno le deja la
impresión de que quiso hasta reubicar lo que había hecho con un
gesto heroico, propio de una figura no sólo idealista sino románticamente
enamorado. Es una figura desde ese punto de vista enormemente sensible y está
bien que se le cultive su imagen, su recuerdo y su memoria, pero lo que más
vale es aprender. Partiendo de esta base, la historia nunca se repite, pero
es una fuente de conocimiento y tiene importancia porque en la medida que avanzamos
va cambiando la perspectiva de las cosas que miramos. Cuando vamos a buscar
historia vamos a buscar sin darnos cuenta en realidad, herramientas para seguir
marchando hacia adelante.
JGM: Para concluir esta pequeña entrevista nos gustaría
conocer que aconseja a las personas que trabajan para llevar a los pueblos las
verdades que silencian los grandes medios.
JM: Trabajar duro y con creatividad, y no burocratizar. Para poder continuar
con un trabajo, tiene que ser profesionalizado, pero toda profesionalización
no vale la pena si perdemos el entusiasmo. Esta es una parte de una batalla
importante, y si no la toman con devoción, compromiso y cariño,
más vale que la abandonen.
JGM: ¿Algún mensaje para los jóvenes latinoamericanos?
JM: Ser joven es caminar hacia la vejez (risas).
JGM: Usted nos decía algo pequeñito de la globalización
(A Lucia Topolanski)
LT: Yo decía que la globalización nos guste o no, está,
pero la tenemos que aceptar y también saber lo que nos trae y en lo que
nos perjudica. Yo te quería contar que en mi país se discutió
mucho tiempo una Ley de Prensa, de Medios de Comunicación, y había
algunos que pensaban que eliminando de la televisión determinados programas,
ya estaba; pero se olvidaban que hoy por internet se ve lo que quiere, entonces
era un gesto inútil. En cambio, como combatir esos programas infames
era con la cultura, con la necesidad de que la gente discierne, si el programa
no tiene audiencia va a morir, esa es la verdad. Fue muy dura la discusión
porque había habido una discusión grande en torno a los medios;
pero la realidad argentina tenía componentes diferentes a la uruguaya.
Ahora en todos nuestros pueblos los medios de comunicación están
en manos de un puñado de familias y además hay intereses cruzados
entre los países, entonces son muy perjudiciales porque empiezan a predicar
una mentira (o una verdad a medias) pero al que repetirla se va martirizando
en la cabeza de la gente. Tampoco podemos estar todo el tiempo contestando,
porque si no las giras están marcadas por ellos, entonces es complejo
lo de los medios de comunicación y de los medios de comunicación
globalizados. Estas agencias como CNN y demás, muestran ciertos aspectos
de la realidad, se "comen" un montón de cosas, entonces me
parece que ahí tenemos un problema que es de todos los países
que todavía estamos en un sistema capitalista; porque la gente necesita,
y es bueno que esté informada y que reciba contenido y pueda disfrutar
de la comunicación, pero tiene ese problema. Por lo menos en Uruguay
no hemos podido crear un medio potente de izquierda. Hay cosas pequeñas,
hay intentos, pero no hemos podido. O te matan por el papel de diario (ahora
no tanto por el papel de diario, pero en otra época cuando el diario
era principal había unos que lo importaban y los otros no tenían
autorización), los canales de televisión tienen determinados costos
Es decir, si bien hay muchos portales y canales que salen por internet y son
mucho más accesibles desde el punto de vista de los costos. Ese es el
problema de los medios de comunicación. La gente de bien cree que lo
salió en la televisión es verdad, y entonces, eso es peligrosísimo.
Esa es una preocupación que no sé si algún día podamos
coordinar nuestros pueblos en ese sentido.
Entrevista realizada en la Embajada de la República Oriental del Uruguay en La Habana. 28 de Enero, 2016, 4:30pm.
Breve reseña de los entrevistados:
José Mujica
(Montevideo, 1934). José Alberto Mujica Cordano. Durante su vida política
ha sido diputado, senador y Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca
durante la presidencia de Tabaré Vázquez desde marzo de 2005 hasta
marzo de 2008. Pepe, como se le conoce, fue el candidato por el partido Frente
Amplio en las elecciones de octubre de 2009, las que ganó en segunda
vuelta, convirtiéndose en el Presidente de la República de Uruguay
entre el 1 de marzo de 2010 y el 1 de marzo de 2015. Durante su vida guerrillera
fue miembro del extinto grupo Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros
(MLN-T), más conocido como Tupamaros. Es una voz reconocida por la integración
regional, y precursor de los sistemas de integración y cooperación
como la Unasur y la Celac.
Lucia Topolanski (Montevideo, 1944). Agricultora y política uruguaya
quien fuera integrante del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros
y del Movimiento de Participación Popular, que se integró de inmediato
al partido de izquierda mayoritario del Uruguay, el Frente Amplio en 1989. Ha
desempeñado diversos cargos de representación cívica-popular,
siendo Edil, diputada y senadora, cargo que actualmente ostenta por segunda
ocasión. Fue vicepresidente temporal de su país en dos ocasiones.
RECIBIDO: 24/11/2016
ACEPTADO: 06/12/2016
MSc. Julián Gutiérrez Marín. Universidad de La Habana, Cuba. Correo electrónico: julianpolitica@gmail.com
Lic. Annalie Rueda. Editora del blog Cuba en Resumen, Cuba. Correo electrónico: alrc85@yahoo.es
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